Un día de nuestras vidas, tarde o temprano, convertimos a los animales en mitos. A nuestros ojos adquieren nuestros rasgos más característicos.
Hay veces en que he tratado de desmenuzar mi ser hasta encontrar mi propia esencia, luego la extraigo y a la manera del ungido, le ordeno que abandone mi cuerpo y se hospede en una bestia. En lo personal siempre he preferido los gatos, especialmente los gatos negros.
Desde niño siempre han estado ahí, a la izquierda de mi vida cotidiana, ajenos a mi sufrimiento y a mis alegrías. En los momentos de mayor dolor me he asomado por la ventana, he salido a caminar, me he perdido entre opio, tugurios y carcajadas violentas; el gato negro siempre ha estado ahí, indolente y eterno.
El día que te conocí temí perderme por completo, creí que me adheriría a ti con la urgencia de la tierra árida. En un eje satelital, sufriría en torno a ti todas las fases lunares, pensé. Tienes el don de la clarividencia. A veces me observas mientras duermo, otras me das cobijo. Pero puedes también ser una tirana.
A veces te yergues soberana encima de mi tierra silvestre. Te elevas sobre mi cuerpo como se eleva la imposición de una nueva fe y una nueva iglesia. Es un momento de vértigo sometimiento y oraciones desmesuradas. Temo entonces perderme por completo.
Observo la inmovilidad del gato mítico, quien posa hermoso y estoico en la ventana del dormitorio. Pienso entonces, mi esencia está salvada.
Deseo q t la hayas pasado super en stas fiestas y q ste año q comienza alcances tus metas y se cumplan tus proyectos... m dijeron las lenguas viperinas q t nos vas al extranjero verdad? Spero verte antes.
Saludos.